Una contribución de hispanos destacados en Estados Unidos.
Por Luis Miranda − Escritor y ensayista.
En el corazón de los Estados Unidos de América se encuentra una ciudad que evoca la grandeza de París, una ciudad que se erige como un testimonio de la visión de sus fundadores. Se trata de Washington D.C., con sus majestuosas avenidas y arquitectura clásica, es un lugar donde la historia y la cultura se entrelazan sin esfuerzo.
La Galería Nacional de Arte, un santuario de creatividad, alberga obras maestras que abarcan siglos, invitando a los visitantes a perderse en la belleza del arte. Los museos Smithsonian, una colección sinigual que, en su diversidad, ofrece un viaje a través del tiempo y el conocimiento, cada exhibición es una ventana a las maravillas de nuestro mundo.
El Centro Kennedy para las Artes Escénicas se erige como un faro de excelencia artística, donde la magia del teatro, la música y la danza cobran vida. Es un lugar donde los sueños se realizan y el espíritu humano se eleva.
Pero lo que realmente hace extraordinaria a Washington D.C. son sus habitantes. Las grandes personas que viven y trabajan en esta ciudad la llenan de vida con su pasión, dedicación y amabilidad. Ellos son el corazón y el alma de este magnífico lugar, haciendo de ella una ciudad como ninguna otra.
Washington D.C. Fue concebida por George Washington, quien eligió el sitio para la capital de la nación, y Thomas Jefferson, influyó en su diseño con su gran admiración por la arquitectura clásica. Su legado vive en las grandiosas estructuras y el espíritu perdurable de la ciudad.
El río Potomac, serpentea y fluye a través de la ciudad, añadiendo un toque de serenidad y belleza natural y refleja en sus aguas la majestuosidad de monumentos y edificios históricos en algunas de sus orillas. Entre estos monumentos se alza el Capitolio, símbolo de la democracia y la libertad, cuya cúpula domina el horizonte de la ciudad. No muy lejos, se erige el monumento a Lincoln como un tributo a uno de los más grandes líderes de la nación, un lugar de reflexión y reverencia.
Washington D.C., una ciudad fundada con la elegancia de París en mente, es un lugar de inspiración infinita y amor sin límites; que captura el corazón de sus visitantes e incendia la imaginación, una ciudad que aprecio profundamente.
En el mes de la hispanidad, celebramos las innumerables contribuciones de los hispanos parlantes a los Estados Unidos, una nación enriquecida por su diversidad cultural y su legado histórico.
Desde las artes hasta la ciencia, pasando por la política y el deporte, los hispanoamericanos han dejado una huella imborrable en la historia de este país.
En el ámbito de las artes, figuras como Frida Kahlo y Diego Rivera, por nombrar solo dos; han dejado un legado perdurable con sus obras maestras que capturan la esencia de la cultura mexicana y su impacto global. En la música, artistas como Celia Cruz, conocida como la ‘Reina de la Salsa’ y Carlos Santana, guitarrista, cantante y compositor que, con su inconfundible estilo de guitarra, ha llevado los ritmos latinos a escenarios internacionales, ganando numerosos premios y reconocimientos. Anthony Quinn en la actuación y cientos más en todos los escenarios.
La literatura también ha sido enriquecida por escritores como Gabriel García Márquez, cuyo realismo mágico ha cautivado a lectores de todo el mundo, y Sandra Cisneros, cuya obra “La casa en Mango street” ofrece una poderosa perspectiva sobre la vida de los latinos en Estados Unidos.
En el campo de la ciencia y la tecnología, Ellen Ochoa se destaca como la primera mujer hispana en viajar al espacio, abriendo camino para futuras generaciones de científicos y exploradores. Su trabajo en la NASA ha sido fundamental para el avance de la exploración espacial.
La política y el activismo han visto a líderes como Dolores Huerta y César Chávez, quienes lucharon incansablemente por los derechos de los trabajadores agrícolas.
Sonia Sotomayor, primera jueza hispana en la Corte Suprema de los Estados Unidos, cuya trayectoria inspiró a muchos a seguir sus pasos.
En el deporte, atletas como Roberto Clemente en el béisbol y Lionel Messi en el fútbol, han demostrado que el talento y la dedicación no conocen fronteras. Sus logros han inspirado a jóvenes de todas las edades a perseguir sus sueños con pasión y determinación
Estos son solo algunos ejemplos de cómo los hispanos y latinos han contribuido al tejido cultural, social y económico de los Estados Unidos. Su legado es un recordatorio de la riqueza que la diversidad aporta a una nación, y su influencia continúa moldeando el futuro de este país.
Por todo esto es imposible pensar que tanta grandeza histórica, social y cultural puedan desaparecer bajo las botas de la ignorancia, el fanatismo religioso y las alucinaciones conspirativas que un pequeño sector de supremacistas racistas pretende destruir, mancillando y violando nuestros principios y de paso la propia constitución que defiende los derechos de todos los habitantes del país.
Estamos seguros que el espíritu de George Washington, Thomas Jefferson y Abraham Lincoln no será derrotado por el segundo y peor de los pecados capitales: la avaricia o lo que es lo mismo, la codicia, condenada en el libro más leído e interpretado por doctos y devotos; la biblia, porque según reza en sus páginas:
La avaricia es el deseo insaciable de acumular riquezas, y concluye: el amor al dinero es la raíz de todos los males. Es una forma de idolatría que provoca el desprecio por los demás y lleva a la persecución de los más débiles para conseguir sus egoístas fines.
Septiembre 2025.
